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TRADICIÓN ANDINA

Antiguos Constructores Andinos

Los Antiguos Constructores

14 de Julio, 2008, 22:59

Por @ 14 de Julio, 2008, 22:59 en General

Los Antiguos Constructores Andinos

Por: Luciano Willak Jankani/  Carlos Piazzini Núñez 

  La  historia se compone de datos y hechos que en muchos casos son lineales, es decir, fácilmente comprendidos, explicados y conocidos de acuerdo a los datos que prueban y avalan dicha información que se presenta como fidedigna. Sin embargo, existen  manifestaciones y sucesos que escapan a todo intento de explicación posible, es decir, lógica racional.

 

Para comprender lo expresado líneas arriba, analizare algunos aspectos de la Tradición Andina de América del Sur, que son poco o nada  conocidos por los hombres occidentales y accidentalizados.

 

Hace aproximadamente 20,000 años, muchos lugares de la Sierra y Selva se encontraban poblados y desde hace más de 5.000 años (Tiempo que tiene el reciente Santuario de Caral descubierto recientemente en el Valle de Supe, a 182 kilómetros al norte de Lima - Perú), se conformaron las primeras civilizaciones desarrolladas en el continente Andino (Según se viene estudiando, grandes pueblos formaron ciudades desarrolladas civil y administrativamente, contemporánea o con anterioridad a las existentes en el continente europeo, preconiza ser la "cuna" de la civilización actual), los agentes que los componían, tenían un origen étnico común que conformaron y constituyeron  una misma raza cobriza esparcida posteriormente a lo largo de todo el continente Americano y de aquí al resto del mundo (se ha descubierto recientemente que los antiguos egipcios conocieron el uso de las hojas de coca... ¿?). 

 Los primeros núcleos "civilizados", se asentaron en la cumbre de los Andes y la Selva Baja (Civilización conocida con el nombre de Paititi o el Dorado, que se asentara a lo largo del rió Amazonas, que fuera  diezmada por las plagas y enfermedades que trajeron los conquistadores europeos, cuando invadieron nuestro Gran Continente Andino). 

 Los trabajos de investigación y el "legado" entregado desde hace 30 años por antiguos Amautas del Valle de Xauxa (Jauja), Mochica – Chimú y Achaninca en la Selva Central, vienen realizando estudios de nuestro pasado, a fin de demostrar  que la Población Andina, tenían un conocimiento y saber superior o igual a del antiguo continente. 

Hoy se sabe y se tiene evidencias que los constructores  andinos,  conocían la dualidad -Hanan y Hurin, el ternario Hanan, Kay y Uku pacha (cielo, tierra y trasmundo), el Triangulo y el Meandro, siendo la proporción numérica 3, 5, 7  sagrada.

En muchos de los Santuarios Andinos, se ise encuentra presente la unión de los tres elementos  descritos y  del numero 12, por ejemplo en el Templo Kalat Sallat de Tiahuanaco, el dios principal es representado con un turbante en la cabeza, colgando del  cual se ven 12 mechones de pelo, qué representarían, las 12 divisiones del Sol... 

 Los constructores de la cultura Tiahunaco erigieron estructuras colosales, prueba que dominaron y conocieron la Geometriala Física, conocieron los movimientos planetarios, del SOL en relación con las estrellas. Los Constructores "Andinos",  fundaron grandes culturas en ciudades como Tiahuanaco, Chavin, Mochic, Chimú, etc,  siendo posteriormente "fusionadas" por el Imperio del Cusco, la ciudad del Ombligo, formando el Gran Tahuantinsuyo.

 La ciudad del Cusco, esta construida,  dividida en dos partes: Hanan Cusco,  el Cusco de arriba donde se estableció el séquito del Inca, y Hurin Cusco, el Cusco bajo donde se estableció el séquito de la Reina; mantiene también una forma triangular entre el Hutanay y Tullumayo y la vertiente  del Pumacchupan, el Templo del Koricancha este edificado de Oriente a Poniente..entre otros aspectos a saber. 

 Los antiguos estudios, eminentemente Occidentalizados, nos han hecho creer que  desde hace casi 20,000 años, el hombre Andino, estaba conformado por razas o clanes primitivos que solo de dedicaban a recolectar o cazar.., Sin embargo, hoy en día se vienen  descubriendo edificaciones y arquitecturas majestuosas de aquellos tiempos, con   solidez y simetría, demostrando un buen dominio de las matemáticas, la música y la escritura mediante el uso de los quipus y los tocapos. 

 Se esta descubriendo que estos "hombres primitivos" manejaron de manera sabia tres (03) instrumentos básicos que usan los  Constructores que son: la PLOMADA, que les  sirvió par la erección de los muros verticales,  el NIVEL, para asentar regularmente la piedra en que se  construían sus muros,  el COMPAS  que permitió la redondez de la torres de defensa, en las torres de vigía, en la simetría de las Chulpas funerarias, etc., etc., a esto se suma que trabajaran maestramente la piedra que encuadro perfectamente en las construcciones que hacían. Esto origino una casta de personas escogidas y seleccionadas que poseían conocimientos avanzados de geometría y arquitectura  quienes oficiaron de Maestros de Obra (tal como se aprecia en las construcciones efectuadas en los tiempos preincaicos como incaicos). 

 Un aciago día... llegaron unos hombre bárbaros a caballos, que portaban una cruz y una espada, quienes llenos de odio, ambición e ignorancia, con la ayuda de sus arcabuces y cañones destruyeron y arrasaron un gran imperio, nuestra cultura y sus grandes Amautas Constructores conocidos como Apu Hatun Runa y Atimurunas. 

 Los Constructores y pueblos Andinos, pese a la persecución emprendida por el invasor por cerca de 500 años y a la imposición de su cultura y sus Dioses,  por encima de la persecución atroz, pese a todo ello, una casta de andinos, por medio del "Taqui Oncoy" (baile del sueño)persistieron y triunfaron...  Todavía queda mucho que hacer para que el mundo conozca nuestras  Tradiciones y culturas Andinas que no tiene nada que envidiar a la cultura Occidental, tanto Sagrada como profana... 

 A la cultura andina se le impregnó de imágenes fantásticas para los ojos "profanos" y así, ha permanecido en silencio, casi dormida, replegada bajo el Sincretismo, manteniendo sus leyendas, sus templos, sus construcciones, sus tejidos, su música, sus danzas sus  Amautas y Sacerdotes (sin serlo), que pese al odio y destrucción emprendida  preservaron para transmitir su sabiduría ancestral que será nuestro núcleo espiritual esencial en este nuevo milenio.

"Masonería Operativa Tradicional Andina" e-mail: intisuyo3@gmail.com

 Para conocer la sabiduría de los Antiguos Constructores Andinos, (como primera entrega de una serie de artículos),  les proporcionamos en siguiente trabajo  sobre el Arte de la Construcción, realizado por el H. Tekumumán.  (los Masones Especulativos Modernos, conservan en sus templos el simbolismo de la cuerda y muchos no saben para que les sirve).

EL ARTE DE LA CONSTRUCCIÓN

ENTRE LOS ANDINOS

Por: Tekumumán 

 La ciudad sagrada de Machu Picchu, la fortaleza de Ollantaytambo, la Puerta del Sol de Tiwanaku,los templos-observatorios de Intiwatana y el Kalasasaya, etc., dan testimonio de la excelencia en el Arte de la construcción alcanzada por las antiguas civilizaciones quechua y Aymara, las que sin duda contaron con corporaciones de constructores dirigidas por eximios Maestros. 

 Infortunadamente, (el hombre comun), nada sabe de aquellas corpora­ciones -desaparecidas hace ya muchos siglos- ni de los ritos que presidían sus obras, y es muy poco lo que conocen de los símbolos en ellas grabados; "ya que casi" no quedan en los altos Andes Maestros constructores, ni se erigen monu­mentos en las comunidades que aún conservan un modo de vida tradicional; sin embargo, los principios del antiguo Arte no se han perdido por completo. En efecto, basta con examinar a la luz de los datos tradicionales el sencillo trazado de la planta de, por ejemplo, una vivienda aymara, para caer en cuenta de que se trata de un rito en el más estricto sentido de la palabra y en virtud del cual el más humilde y rudimentario de los edificios es una verdadera imagen simbólica del Cosmos. 

 El trazado de la planta

El primer paso consiste en delimitar el terreno del futuro edificio, según la orientación y las proporciones establecidas por la tradición. A tal fin, el encargado de la construcción procede de la siguiente manera: 

 1.     Toma una cuerda lo suficientemente larga -entre diez y doce metros- y, mediante la confección de once nudos, la divide en doce partes iguales: 

 

 2.Clava una estaca en el que será el ángulo noroeste de la vivienda, y ata a ella los dos extremos de la cuerda, quedando así conformado el nudo N0 12, el cual debe ser considerado, a la vez, como el primero y el último de la serie.

3.     Toma la cuerda por el nudo 5 y la extiende en dirección Noroeste-Sur­este para determinar la ubicación de la segunda estaca, a la cual dicho nudo es enlazado:

Toma la cuerda por el nudo 8 y la tensa cuanto resulte posible hacia la izquierda, o sea en direc­ción Noreste, quedando así determinada la ubi­cación de la tercera estaca: 

 Como puede apreciarse, ha quedado conformado un perfecto triángulo rectángulo cuyos lados están en proporción 3, 4, 5, vale decir, un  "triángulo pitagórico", y esto sin necesidad de efectuar ningún cálculo ni medición: Alcanza con que los once nudos de la cuerda estén dispuestos a distancias iguales para obtener el resultado deseado. 

                   Finalmente, el constructor toma la cuerda por el nudo 9 y, haciéndola pa­sar por sobre la "hipo­tenusa"; la tensa cuanto resulte posible hacia la derecha, o sea en dirección Suroeste, para así determi­nar la ubicación de la cuar­ta y última estaca: 

Ha quedado delimitada, pues, una planta rectangular de 3 x 4 (aquí no importan las medidas sino las proporciones), levemente desviada respecto a los puntos cardinales. Las estacas serán luego reemplazadas por los cuatro pilares que sostendrán el techo de la vivienda.

Un modelo cósmico 

  Es imposible no asociar las estacas aymaras con los Landmarks que delimitaban el terreno de la Logia en la antigua Masonería Operativa, así como con las cuatro "piedras de ángulo" que delimitaban normalmente el terreno de las iglesias cristianas, bien que estas piedras eran colo­cadas en secuencia Noreste ("piedra fundamental"), Sureste, Suroeste y Noroeste, o sea siguiendo el curso aparente del Sol, mientras que, como vimos, la secuencia de las estacas es Noroeste, Sureste, Noreste, Suroeste, o sea en forma de cruz (X). Esta diferencia en nada altera la correspondencia sim­bólica ya que, en todos los casos, se trata de los ángulos donde se asientan los cuatro pilares que sostienen el Cielo sobre la Tierra. 

 

 La cuerda con sus doce nudos, por su parte, se corres­ponde perfectamente con la "cadena de unión" que rodea la parte superior de la Logia.   "Para comprender de qué se trata -escribe René Guénon- es preciso ante todo recordar que, desde el punto de vista tradicional, todo edificio, cualquiera que fuere, se construía siempre según un modelo cósmico; por otra parte, se especifica expresamente que la Logia es una imagen del cosmos, y sin duda es éste el último recuerdo que de aquello ha subsistido basta hoy en el mundo occidental. Siendo así el emplazamiento de un edificio debía ser determinado y "encuadrado" por algo que se correspondiera de algún modo a lo que podría llamarse el "marco" mismo del cosmos (...), y podemos decir ya que el trazado "materializado" por el cordel repre­sentaba, propiamente hablando, su proyección terrestre. (...) Lo que hace particularmente neto el sentido del simbolismo es esto: mientras que el cordel, en cuanto instrumento, es, naturalmente, una simple línea, la "cadena de unión" al contrario, tiene nudos de trecho en tre­cho; estos nudos son, o deben ser normalmente, en número de doce, y corresponden así evidentemente, a los signos del Zodíaco. En efecto, el Zodíaco en el interior del cual se mueven los planetas, constituye ver­daderamente la "envoltura" del cosmos... (1). A diferencia de la Logia, claro está, la vivienda familiar aymara no es un tem­plo, al menos en el sentido que hoy se le suele dar a esa pala­bra, pero hay que tener bien presente que, como se ha dicho, « tradicionalmente, todo edificio está construido según un mo­delo cósmico; mientras no existió la distinción entre "sagrado" y "profano" es decir, mientras el punto de vista profano no había surgido aún por efectos de un debilitamiento de la tradición, siempre y en todas partes fue así, inclusive para las casas particulares. La casa era entonces una imagen del cosmos, es decir, como un  "pequeño mundo" cerrado y completo en sí...» (2). 

 

 René Guénon se expresa en tiem­po pretérito pues se dirige fundamentalmente al lector occi­dental para el cual, efectivamente, estos símbolos pertenecen a un pasado muy remoto y poco menos que completamente olvidado: Las viviendas familiares están absolutamente desprovistas de todo simbolismo, es cada vez más raro encontrar iglesias o sinagogas orientadas como corresponde y, en cuanto a la "cadena de unión"; la mayor parte de los actuales masones no ven en ella más que una alegoría de la "fraternidad universal" entendida en el más pedestre sentido "moral".

 

Pero para los aymaras y quechuas (que desde ningún punto de vista pertenecen al "mundo occidental", salvo que hayan sido "civilizados"), todo eso forma parte, espontáneamente, podría decirse, del presente cotidiano.

 

«Chekka» 

El tendido de la cuerda, como hemos visto, comienza por una de las diagonales de la planta, esto es por uno de los brazos de la cruz que conforman las cuatro estacas. Esta diagonal es llamada chekka en lengua ayrnara y  chiqa  en lengua quechua, palabras ambas que significan a la vez "recto"; "rectitud" y  "verdad". La representación de chekka es siempre una línea oblicua, lo que sin duda ha de llamar la atención a los occidentales, para quienes la oblicuidad es precisamente lo contrario de la rectitud.

 

Según hemos señalado en otro lugar (3), el hombre andino concibe a todas las cosas en constante movimiento y cambio y, en consecuencia, nunca define nada, ya que algo definido y, por lo tanto, "fijado"; no podría tener ninguna existencia real en el mundo manifestado.

 

 El hombre andino, jamás se preocupará por averiguar lo que podría llegar a ser "la cosa en si", preocupación perfectamente inútil desde su punto de vista (y desde el nuestro, dicho sea de paso); por ejemplo, jamás discurrirá acerca de "el tiempo en sí" o "el espacio en sí", al punto de que en las lenguas aymara y quechua hay una sola palabra —Pacha— para decir "tiempo", "espacio" y "Mundo". Ahora bien: Si un occidental quisiera represen­tar gráficamente el movimiento rectilíneo uniforme, lo haría probablemente mediante un sistema de coordenadas carte­sianas ortogonales donde la abscisa (x) indicaría el espacio (la distancia recorrida), y la ordenada (y) indicaría el tiempo transcurrido, quedando entonces el movimiento representa­do por la resultante (z), una semirrecta inclinada a 450; vale decir que consideraría al movimiento como el resultado transitorio de la interacción de dos elementos clara y distin­tamente definidos: el espacio y el tiempo. A la vista de este esquema, el hombre andino, en cambio, consideraría que el único elemento real y permanente es la línea oblicua (z) chekka—, mientras que en las líneas horizontal (x) y vertical (y) no vería otra cosa que el resultado de la disociación arbitraria, convencional y abstracta de Pacha.

 

En este sentido, chekka alude a las condiciones de existencia de todas las cosas, y va de suyo que nada puede ser considerado ni concebido inde­pendientemente de sus condiciones de existencia. El cons­tructor aymara, puesto que ha de edificar su vivienda en este mundo, comenzará -para expresarlo de alguna manera-- ­por "situar el edificio en el espacio-tiempo que le corres­ponde"; y lo hará mediante el "trazado" de chekka, para luego "desplegar" las posibilidades contenidas en esa línea fundamental (4).

 

Otra cuestión a tener en cuenta, a propósito de chek.ka, es la siguiente: De acuerdo a la tradición quechua, cuando el primer monarca  -Inka- fundó el Cuzco -la futura capital del imperio-, la dividió en dos partes: Hanan Cuzco, es decir el Cuzco Superior donde se estableció el séquito del Rey, y Hurin Cuzco, es decir el Cuzco Inferior donde se estableció el séquito de la Reina. Esta división se reprodujo en cada dis­trito -suyu- del imperio -Hanansuyu y Hurinsuyu- y en cada comunidad -ayllu-, conservándose esto último hasta el día de hoy, tanto entre los quechuas como entre los aymaras. En las asambleas y ceremonias, los jefes del sector Hanan se sientan a la derecha y los jefes del sector Hurin se sientan a la izquierda. Para los andinos, además, el Norte es "abajo" y el lugar de la oscuridad, en tanto que el Sur es "arriba" y el lugar de la claridad, de modo que existe una correlación "Norte-abajo-izquierda-femenino-oscuro", por un lado, y "Sur-arriba-derecha-masculino-claro", por el otro.

 

El trazado de la planta comienza en el ángulo Noroeste, "asciende" hasta el ángulo Sureste y se despliega hacia la izquierda, con lo que queda determinado un triángulo rectángulo con el vértice hacia abajo y que, en base a lo seña­lado, debe ser considerado como "femenino, oscuro y ascendente" (5); luego, el trazado se despliega hacia la derecha, con lo que queda determinado el segundo triángu­lo, con el vértice hacia arriba y que debe ser considerado como "masculino, claro y descendente", todo esto en con­formidad con el principio cosmológico aymara según el cual «lo que está abajo sólo puede subir y lo que está arriba sólo puede bajar ». Ambos triángulos comparten la hipotenusa y son perfectamente complementarios, siendo uno la imagen invertida y especular del otro; de este modo, la imagen de la planta de la vivienda aymara guarda una notable similitud con el símbo­lo chino del yin-yang:

 

Chekka, por lo tanto, viene a representar el "camino del medio" donde se resuelven y se anulan todas las oposiciones aparentes. 

 

Señalemos, para terminar, que el triángulo de lados 3-4-5, representado de cierta manera, era un signo de reconocimiento entre los Sabios andinos. Este triángulo repre­sentaba, para los pitagóricos, el equilibrio entre la Providencia (simbolizada por el número 3, número Celeste por excelencia), la Voluntad (simbolizada por el número 4, número de la Manifestación), y el Destino (simbolizado por el número 5, número de la Unidad considerada en el centro del Cuaternario, y también del Microcosmos, o sea del hombre indi­vidual). Este equilibrio se realiza, en términos humanos, cuando el hombre, determinado por su destino, es decir, por su naturaleza, se amolda a la Providencia, es decir, a las Disposiciones Superiores, para ejercer su voluntad, con lo que podría decirse que «partiendo del 5 y en conformidad con el 3, se llega al 4 », que es precisamente lo que el constructor aymara (quien, desde luego, jamás ha oído hablar de Pitágoras ni de su escuela), hace al trazar la planta de su vivienda.

 

Notas

 

(1)       René Guénon, « La cadena de unión », capitulo LXV de Símbolos funda­mentales de la Ciencia Sagrada.[Cf René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, Paris, Éditions Gallimard, collection Tradition, 1992, chapitre LXV «La chame d"union », pp. 370-373).

 

(2)       René Guénon, « Encuadres y laberintos », capitulo LXVI de Símbolos fun­damentales de la Ciencia Sagrada. [Cf.  René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, Paris, Éditions Gallimard, collection Tradition, 1992, chapitre LXVI «Encadrements et labyrinthes », pp. 373-377).

 

(3)       Ver artículo « Sobre la supuesta "pasividad" del Hombre Andino », en la revista Abya YaIa, Año 1 Número 1 - Solsticio de Verano 2003, pp. 66-73.

 

(4)       Demás está decir que un andino jamás se expresará en estos términos, que deben ser tomados tan sólo a título de "ilustración" más o menos aproximativa de lo que aquí queremos dar a entender.

 

(5)    En la tradición náhuatl, el Norte -color negro- es el "rumbo de los muertos" y el Oeste -color rojo- es el "rumbo de las mujeres ", el tiempo que "la tierra del color rojo y negro" -el Noroeste- es la morada de Quetzalcóatl y, por lo tanto, la sede de la Sabiduría primordial. Esta asociación simbólica entre la Sabiduría y la "región femenina" no ha de sorprender a los cristianos, toda vez que, en la doctrina católica, la Santa Virgen es "Sedes Sapientiae ".

 

Equinoccio de Invierno 2008 – Masonería Operativa Andina: Intisuyo N°3 – Lima Perú.

 

(Pagina en construcción) 

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