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TRADICIÓN ANDINA

Antiguos Constructores Andinos

Los Antiguos Constructores

14 de Julio, 2008, 22:59

Por @ 14 de Julio, 2008, 22:59 en General

Los Antiguos Constructores Andinos

Por: Luciano Willak Jankani/  Carlos Piazzini Núñez 

  La  historia se compone de datos y hechos que en muchos casos son lineales, es decir, fácilmente comprendidos, explicados y conocidos de acuerdo a los datos que prueban y avalan dicha información que se presenta como fidedigna. Sin embargo, existen  manifestaciones y sucesos que escapan a todo intento de explicación posible, es decir, lógica racional.

 

Para comprender lo expresado líneas arriba, analizare algunos aspectos de la Tradición Andina de América del Sur, que son poco o nada  conocidos por los hombres occidentales y accidentalizados.

 

Hace aproximadamente 20,000 años, muchos lugares de la Sierra y Selva se encontraban poblados y desde hace más de 5.000 años (Tiempo que tiene el reciente Santuario de Caral descubierto recientemente en el Valle de Supe, a 182 kilómetros al norte de Lima - Perú), se conformaron las primeras civilizaciones desarrolladas en el continente Andino (Según se viene estudiando, grandes pueblos formaron ciudades desarrolladas civil y administrativamente, contemporánea o con anterioridad a las existentes en el continente europeo, preconiza ser la "cuna" de la civilización actual), los agentes que los componían, tenían un origen étnico común que conformaron y constituyeron  una misma raza cobriza esparcida posteriormente a lo largo de todo el continente Americano y de aquí al resto del mundo (se ha descubierto recientemente que los antiguos egipcios conocieron el uso de las hojas de coca... ¿?). 

 Los primeros núcleos "civilizados", se asentaron en la cumbre de los Andes y la Selva Baja (Civilización conocida con el nombre de Paititi o el Dorado, que se asentara a lo largo del rió Amazonas, que fuera  diezmada por las plagas y enfermedades que trajeron los conquistadores europeos, cuando invadieron nuestro Gran Continente Andino). 

 Los trabajos de investigación y el "legado" entregado desde hace 30 años por antiguos Amautas del Valle de Xauxa (Jauja), Mochica – Chimú y Achaninca en la Selva Central, vienen realizando estudios de nuestro pasado, a fin de demostrar  que la Población Andina, tenían un conocimiento y saber superior o igual a del antiguo continente. 

Hoy se sabe y se tiene evidencias que los constructores  andinos,  conocían la dualidad -Hanan y Hurin, el ternario Hanan, Kay y Uku pacha (cielo, tierra y trasmundo), el Triangulo y el Meandro, siendo la proporción numérica 3, 5, 7  sagrada.

En muchos de los Santuarios Andinos, se ise encuentra presente la unión de los tres elementos  descritos y  del numero 12, por ejemplo en el Templo Kalat Sallat de Tiahuanaco, el dios principal es representado con un turbante en la cabeza, colgando del  cual se ven 12 mechones de pelo, qué representarían, las 12 divisiones del Sol... 

 Los constructores de la cultura Tiahunaco erigieron estructuras colosales, prueba que dominaron y conocieron la Geometriala Física, conocieron los movimientos planetarios, del SOL en relación con las estrellas. Los Constructores "Andinos",  fundaron grandes culturas en ciudades como Tiahuanaco, Chavin, Mochic, Chimú, etc,  siendo posteriormente "fusionadas" por el Imperio del Cusco, la ciudad del Ombligo, formando el Gran Tahuantinsuyo.

 La ciudad del Cusco, esta construida,  dividida en dos partes: Hanan Cusco,  el Cusco de arriba donde se estableció el séquito del Inca, y Hurin Cusco, el Cusco bajo donde se estableció el séquito de la Reina; mantiene también una forma triangular entre el Hutanay y Tullumayo y la vertiente  del Pumacchupan, el Templo del Koricancha este edificado de Oriente a Poniente..entre otros aspectos a saber. 

 Los antiguos estudios, eminentemente Occidentalizados, nos han hecho creer que  desde hace casi 20,000 años, el hombre Andino, estaba conformado por razas o clanes primitivos que solo de dedicaban a recolectar o cazar.., Sin embargo, hoy en día se vienen  descubriendo edificaciones y arquitecturas majestuosas de aquellos tiempos, con   solidez y simetría, demostrando un buen dominio de las matemáticas, la música y la escritura mediante el uso de los quipus y los tocapos. 

 Se esta descubriendo que estos "hombres primitivos" manejaron de manera sabia tres (03) instrumentos básicos que usan los  Constructores que son: la PLOMADA, que les  sirvió par la erección de los muros verticales,  el NIVEL, para asentar regularmente la piedra en que se  construían sus muros,  el COMPAS  que permitió la redondez de la torres de defensa, en las torres de vigía, en la simetría de las Chulpas funerarias, etc., etc., a esto se suma que trabajaran maestramente la piedra que encuadro perfectamente en las construcciones que hacían. Esto origino una casta de personas escogidas y seleccionadas que poseían conocimientos avanzados de geometría y arquitectura  quienes oficiaron de Maestros de Obra (tal como se aprecia en las construcciones efectuadas en los tiempos preincaicos como incaicos). 

 Un aciago día... llegaron unos hombre bárbaros a caballos, que portaban una cruz y una espada, quienes llenos de odio, ambición e ignorancia, con la ayuda de sus arcabuces y cañones destruyeron y arrasaron un gran imperio, nuestra cultura y sus grandes Amautas Constructores conocidos como Apu Hatun Runa y Atimurunas. 

 Los Constructores y pueblos Andinos, pese a la persecución emprendida por el invasor por cerca de 500 años y a la imposición de su cultura y sus Dioses,  por encima de la persecución atroz, pese a todo ello, una casta de andinos, por medio del "Taqui Oncoy" (baile del sueño)persistieron y triunfaron...  Todavía queda mucho que hacer para que el mundo conozca nuestras  Tradiciones y culturas Andinas que no tiene nada que envidiar a la cultura Occidental, tanto Sagrada como profana... 

 A la cultura andina se le impregnó de imágenes fantásticas para los ojos "profanos" y así, ha permanecido en silencio, casi dormida, replegada bajo el Sincretismo, manteniendo sus leyendas, sus templos, sus construcciones, sus tejidos, su música, sus danzas sus  Amautas y Sacerdotes (sin serlo), que pese al odio y destrucción emprendida  preservaron para transmitir su sabiduría ancestral que será nuestro núcleo espiritual esencial en este nuevo milenio.

"Masonería Operativa Tradicional Andina" e-mail: intisuyo3@gmail.com

 Para conocer la sabiduría de los Antiguos Constructores Andinos, (como primera entrega de una serie de artículos),  les proporcionamos en siguiente trabajo  sobre el Arte de la Construcción, realizado por el H. Tekumumán.  (los Masones Especulativos Modernos, conservan en sus templos el simbolismo de la cuerda y muchos no saben para que les sirve).

EL ARTE DE LA CONSTRUCCIÓN

ENTRE LOS ANDINOS

Por: Tekumumán 

 La ciudad sagrada de Machu Picchu, la fortaleza de Ollantaytambo, la Puerta del Sol de Tiwanaku,los templos-observatorios de Intiwatana y el Kalasasaya, etc., dan testimonio de la excelencia en el Arte de la construcción alcanzada por las antiguas civilizaciones quechua y Aymara, las que sin duda contaron con corporaciones de constructores dirigidas por eximios Maestros. 

 Infortunadamente, (el hombre comun), nada sabe de aquellas corpora­ciones -desaparecidas hace ya muchos siglos- ni de los ritos que presidían sus obras, y es muy poco lo que conocen de los símbolos en ellas grabados; "ya que casi" no quedan en los altos Andes Maestros constructores, ni se erigen monu­mentos en las comunidades que aún conservan un modo de vida tradicional; sin embargo, los principios del antiguo Arte no se han perdido por completo. En efecto, basta con examinar a la luz de los datos tradicionales el sencillo trazado de la planta de, por ejemplo, una vivienda aymara, para caer en cuenta de que se trata de un rito en el más estricto sentido de la palabra y en virtud del cual el más humilde y rudimentario de los edificios es una verdadera imagen simbólica del Cosmos. 

 El trazado de la planta

El primer paso consiste en delimitar el terreno del futuro edificio, según la orientación y las proporciones establecidas por la tradición. A tal fin, el encargado de la construcción procede de la siguiente manera: 

 1.     Toma una cuerda lo suficientemente larga -entre diez y doce metros- y, mediante la confección de once nudos, la divide en doce partes iguales: 

 

 2.Clava una estaca en el que será el ángulo noroeste de la vivienda, y ata a ella los dos extremos de la cuerda, quedando así conformado el nudo N0 12, el cual debe ser considerado, a la vez, como el primero y el último de la serie.

3.     Toma la cuerda por el nudo 5 y la extiende en dirección Noroeste-Sur­este para determinar la ubicación de la segunda estaca, a la cual dicho nudo es enlazado:

Toma la cuerda por el nudo 8 y la tensa cuanto resulte posible hacia la izquierda, o sea en direc­ción Noreste, quedando así determinada la ubi­cación de la tercera estaca: 

 Como puede apreciarse, ha quedado conformado un perfecto triángulo rectángulo cuyos lados están en proporción 3, 4, 5, vale decir, un  "triángulo pitagórico", y esto sin necesidad de efectuar ningún cálculo ni medición: Alcanza con que los once nudos de la cuerda estén dispuestos a distancias iguales para obtener el resultado deseado. 

                   Finalmente, el constructor toma la cuerda por el nudo 9 y, haciéndola pa­sar por sobre la "hipo­tenusa"; la tensa cuanto resulte posible hacia la derecha, o sea en dirección Suroeste, para así determi­nar la ubicación de la cuar­ta y última estaca: 

Ha quedado delimitada, pues, una planta rectangular de 3 x 4 (aquí no importan las medidas sino las proporciones), levemente desviada respecto a los puntos cardinales. Las estacas serán luego reemplazadas por los cuatro pilares que sostendrán el techo de la vivienda.

Un modelo cósmico 

  Es imposible no asociar las estacas aymaras con los Landmarks que delimitaban el terreno de la Logia en la antigua Masonería Operativa, así como con las cuatro "piedras de ángulo" que delimitaban normalmente el terreno de las iglesias cristianas, bien que estas piedras eran colo­cadas en secuencia Noreste ("piedra fundamental"), Sureste, Suroeste y Noroeste, o sea siguiendo el curso aparente del Sol, mientras que, como vimos, la secuencia de las estacas es Noroeste, Sureste, Noreste, Suroeste, o sea en forma de cruz (X). Esta diferencia en nada altera la correspondencia sim­bólica ya que, en todos los casos, se trata de los ángulos donde se asientan los cuatro pilares que sostienen el Cielo sobre la Tierra. 

 

 La cuerda con sus doce nudos, por su parte, se corres­ponde perfectamente con la "cadena de unión" que rodea la parte superior de la Logia.   "Para comprender de qué se trata -escribe René Guénon- es preciso ante todo recordar que, desde el punto de vista tradicional, todo edificio, cualquiera que fuere, se construía siempre según un modelo cósmico; por otra parte, se especifica expresamente que la Logia es una imagen del cosmos, y sin duda es éste el último recuerdo que de aquello ha subsistido basta hoy en el mundo occidental. Siendo así el emplazamiento de un edificio debía ser determinado y "encuadrado" por algo que se correspondiera de algún modo a lo que podría llamarse el "marco" mismo del cosmos (...), y podemos decir ya que el trazado "materializado" por el cordel repre­sentaba, propiamente hablando, su proyección terrestre. (...) Lo que hace particularmente neto el sentido del simbolismo es esto: mientras que el cordel, en cuanto instrumento, es, naturalmente, una simple línea, la "cadena de unión" al contrario, tiene nudos de trecho en tre­cho; estos nudos son, o deben ser normalmente, en número de doce, y corresponden así evidentemente, a los signos del Zodíaco. En efecto, el Zodíaco en el interior del cual se mueven los planetas, constituye ver­daderamente la "envoltura" del cosmos... (1). A diferencia de la Logia, claro está, la vivienda familiar aymara no es un tem­plo, al menos en el sentido que hoy se le suele dar a esa pala­bra, pero hay que tener bien presente que, como se ha dicho, « tradicionalmente, todo edificio está construido según un mo­delo cósmico; mientras no existió la distinción entre "sagrado" y "profano" es decir, mientras el punto de vista profano no había surgido aún por efectos de un debilitamiento de la tradición, siempre y en todas partes fue así, inclusive para las casas particulares. La casa era entonces una imagen del cosmos, es decir, como un  "pequeño mundo" cerrado y completo en sí...» (2). 

 

 René Guénon se expresa en tiem­po pretérito pues se dirige fundamentalmente al lector occi­dental para el cual, efectivamente, estos símbolos pertenecen a un pasado muy remoto y poco menos que completamente olvidado: Las viviendas familiares están absolutamente desprovistas de todo simbolismo, es cada vez más raro encontrar iglesias o sinagogas orientadas como corresponde y, en cuanto a la "cadena de unión"; la mayor parte de los actuales masones no ven en ella más que una alegoría de la "fraternidad universal" entendida en el más pedestre sentido "moral".

 

Pero para los aymaras y quechuas (que desde ningún punto de vista pertenecen al "mundo occidental", salvo que hayan sido "civilizados"), todo eso forma parte, espontáneamente, podría decirse, del presente cotidiano.

 

«Chekka» 

El tendido de la cuerda, como hemos visto, comienza por una de las diagonales de la planta, esto es por uno de los brazos de la cruz que conforman las cuatro estacas. Esta diagonal es llamada chekka en lengua ayrnara y  chiqa  en lengua quechua, palabras ambas que significan a la vez "recto"; "rectitud" y  "verdad". La representación de chekka es siempre una línea oblicua, lo que sin duda ha de llamar la atención a los occidentales, para quienes la oblicuidad es precisamente lo contrario de la rectitud.

 

Según hemos señalado en otro lugar (3), el hombre andino concibe a todas las cosas en constante movimiento y cambio y, en consecuencia, nunca define nada, ya que algo definido y, por lo tanto, "fijado"; no podría tener ninguna existencia real en el mundo manifestado.

 

 El hombre andino, jamás se preocupará por averiguar lo que podría llegar a ser "la cosa en si", preocupación perfectamente inútil desde su punto de vista (y desde el nuestro, dicho sea de paso); por ejemplo, jamás discurrirá acerca de "el tiempo en sí" o "el espacio en sí", al punto de que en las lenguas aymara y quechua hay una sola palabra —Pacha— para decir "tiempo", "espacio" y "Mundo". Ahora bien: Si un occidental quisiera represen­tar gráficamente el movimiento rectilíneo uniforme, lo haría probablemente mediante un sistema de coordenadas carte­sianas ortogonales donde la abscisa (x) indicaría el espacio (la distancia recorrida), y la ordenada (y) indicaría el tiempo transcurrido, quedando entonces el movimiento representa­do por la resultante (z), una semirrecta inclinada a 450; vale decir que consideraría al movimiento como el resultado transitorio de la interacción de dos elementos clara y distin­tamente definidos: el espacio y el tiempo. A la vista de este esquema, el hombre andino, en cambio, consideraría que el único elemento real y permanente es la línea oblicua (z) chekka—, mientras que en las líneas horizontal (x) y vertical (y) no vería otra cosa que el resultado de la disociación arbitraria, convencional y abstracta de Pacha.

 

En este sentido, chekka alude a las condiciones de existencia de todas las cosas, y va de suyo que nada puede ser considerado ni concebido inde­pendientemente de sus condiciones de existencia. El cons­tructor aymara, puesto que ha de edificar su vivienda en este mundo, comenzará -para expresarlo de alguna manera-- ­por "situar el edificio en el espacio-tiempo que le corres­ponde"; y lo hará mediante el "trazado" de chekka, para luego "desplegar" las posibilidades contenidas en esa línea fundamental (4).

 

Otra cuestión a tener en cuenta, a propósito de chek.ka, es la siguiente: De acuerdo a la tradición quechua, cuando el primer monarca  -Inka- fundó el Cuzco -la futura capital del imperio-, la dividió en dos partes: Hanan Cuzco, es decir el Cuzco Superior donde se estableció el séquito del Rey, y Hurin Cuzco, es decir el Cuzco Inferior donde se estableció el séquito de la Reina. Esta división se reprodujo en cada dis­trito -suyu- del imperio -Hanansuyu y Hurinsuyu- y en cada comunidad -ayllu-, conservándose esto último hasta el día de hoy, tanto entre los quechuas como entre los aymaras. En las asambleas y ceremonias, los jefes del sector Hanan se sientan a la derecha y los jefes del sector Hurin se sientan a la izquierda. Para los andinos, además, el Norte es "abajo" y el lugar de la oscuridad, en tanto que el Sur es "arriba" y el lugar de la claridad, de modo que existe una correlación "Norte-abajo-izquierda-femenino-oscuro", por un lado, y "Sur-arriba-derecha-masculino-claro", por el otro.

 

El trazado de la planta comienza en el ángulo Noroeste, "asciende" hasta el ángulo Sureste y se despliega hacia la izquierda, con lo que queda determinado un triángulo rectángulo con el vértice hacia abajo y que, en base a lo seña­lado, debe ser considerado como "femenino, oscuro y ascendente" (5); luego, el trazado se despliega hacia la derecha, con lo que queda determinado el segundo triángu­lo, con el vértice hacia arriba y que debe ser considerado como "masculino, claro y descendente", todo esto en con­formidad con el principio cosmológico aymara según el cual «lo que está abajo sólo puede subir y lo que está arriba sólo puede bajar ». Ambos triángulos comparten la hipotenusa y son perfectamente complementarios, siendo uno la imagen invertida y especular del otro; de este modo, la imagen de la planta de la vivienda aymara guarda una notable similitud con el símbo­lo chino del yin-yang:

 

Chekka, por lo tanto, viene a representar el "camino del medio" donde se resuelven y se anulan todas las oposiciones aparentes. 

 

Señalemos, para terminar, que el triángulo de lados 3-4-5, representado de cierta manera, era un signo de reconocimiento entre los Sabios andinos. Este triángulo repre­sentaba, para los pitagóricos, el equilibrio entre la Providencia (simbolizada por el número 3, número Celeste por excelencia), la Voluntad (simbolizada por el número 4, número de la Manifestación), y el Destino (simbolizado por el número 5, número de la Unidad considerada en el centro del Cuaternario, y también del Microcosmos, o sea del hombre indi­vidual). Este equilibrio se realiza, en términos humanos, cuando el hombre, determinado por su destino, es decir, por su naturaleza, se amolda a la Providencia, es decir, a las Disposiciones Superiores, para ejercer su voluntad, con lo que podría decirse que «partiendo del 5 y en conformidad con el 3, se llega al 4 », que es precisamente lo que el constructor aymara (quien, desde luego, jamás ha oído hablar de Pitágoras ni de su escuela), hace al trazar la planta de su vivienda.

 

Notas

 

(1)       René Guénon, « La cadena de unión », capitulo LXV de Símbolos funda­mentales de la Ciencia Sagrada.[Cf René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, Paris, Éditions Gallimard, collection Tradition, 1992, chapitre LXV «La chame d"union », pp. 370-373).

 

(2)       René Guénon, « Encuadres y laberintos », capitulo LXVI de Símbolos fun­damentales de la Ciencia Sagrada. [Cf.  René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, Paris, Éditions Gallimard, collection Tradition, 1992, chapitre LXVI «Encadrements et labyrinthes », pp. 373-377).

 

(3)       Ver artículo « Sobre la supuesta "pasividad" del Hombre Andino », en la revista Abya YaIa, Año 1 Número 1 - Solsticio de Verano 2003, pp. 66-73.

 

(4)       Demás está decir que un andino jamás se expresará en estos términos, que deben ser tomados tan sólo a título de "ilustración" más o menos aproximativa de lo que aquí queremos dar a entender.

 

(5)    En la tradición náhuatl, el Norte -color negro- es el "rumbo de los muertos" y el Oeste -color rojo- es el "rumbo de las mujeres ", el tiempo que "la tierra del color rojo y negro" -el Noroeste- es la morada de Quetzalcóatl y, por lo tanto, la sede de la Sabiduría primordial. Esta asociación simbólica entre la Sabiduría y la "región femenina" no ha de sorprender a los cristianos, toda vez que, en la doctrina católica, la Santa Virgen es "Sedes Sapientiae ".

 

Equinoccio de Invierno 2008 – Masonería Operativa Andina: Intisuyo N°3 – Lima Perú.

 

(Pagina en construcción) 

Mayucmarca de Saqsayhuaman

1 de Octubre, 2007, 20:49

Por @ 1 de Octubre, 2007, 20:49 en General

MUYUCMARCA   DE  SAQSAYHUAMAN

 

“Si el recuerdo puede evocar el pasado

en  el presente, es porque el presente

contiene  virtualmente  toda la extén-

                                                                     sión del pasado”.      

Titus Burckhardt

 

Carlos Piazzini Núñez / Luciano Willak Jankani

 

Esta nota, recoge los estudios de algunos investigadores de nuestro pasado con relación a Saqsayhuamán y uno de los antiguos Rituales Sagrados que aquí se realizaban....

 

Saqsayhaman o Sacsaywuaman, es un complejo arquitectónico imponente, obra de los habitantes precolombinos del antiguo Tahuantinsuyo.

 

El nombre original del lugar causa controversia existiendo muchas interpretaciones, entre las que se tiene que Saqsaywaman se deriva del verbo Quechua "saqsay": saciar o saciarse, y el sustantivo "waman" o “Huaman” = halcón, significando "sáciate halcón". Otra versión afirma  que el nombre es Saqsawaman, que deriva de "saqsa", jaspeado, y "waman", "halcón jaspeado". Al ver un plano aéreo de la antigua cuidad del Qosqo, se observa la forma de un puma y que en la cabeza se encuentra,  siendo su nombre una posible deformación de Saqsauma que deriva de "saqsa, jaspeado(a), y "uma" = cabeza, "cabeza jaspeada".

 

La construcción de Saqsayhaman fue iniciada por el Inca Pachakuteq, con posterioridad a 1438. Quien mejor describe el monumento es Gracilazo Inca de la Vega (1539-1616), señala que su construcción duró unos 50 años hasta el período de Wayna Qhapaq; ya estaba concluido a la llegada de los conquistadores.

 

Hoy en día al lugar  se le conoce con el nombre de "Fortaleza de Saqsayhaman “ y que en realidad no fue una fortaleza; como lo describen diversas crónicas, Saqsaywaman tuvo una función preponderantemente religiosa, antes que bélica. Cieza de León indica que fue la "Casa Real del Sol", Gracilazo narra que fue "...casa del Sol, de armas de guerra, como lo era el templo de oración y sacrificios".

 

La confusión surge en 1536 durante el cerco de Manco Inca al Qosqo cuando le dio una función bélica para luchar contra el invasor que había ocupado el centro de la ciudad; en este lugar Juan Pizarro fue muerto en el asalto a la fortaleza. En el asedio a Saqsayhaman también surgió un anónimo guerrero Quechua de nombre Qawide

 

Garcilaso señala que en su niñez solía visitar y jugar en el lugar, que era un complicado y extenso laberinto por lo numeroso de pasajes y puertas existentes,  necesitándose de un guía para su visita o el uso de un ovillo de hilo para salir guiándose por él.

 

En la parte más alta de Saqsayhaman existieron tres “cercas”, bastiones o muros en zigzag, representan los tres niveles del mundo religioso andino, el Ukuq Pacha, el Kay Pacha y el Hananq Pacha en la parte superior; niveles que además se identifican con sus tres animales sagrados: el Amaru o Machaqway (serpiente), el Puma y el Kuntur (cóndor). Por la forma zigzagueante, además representan al dios Illapa (el rayo).

 

La destrucción de Saqsayhaman duró unos 400 años; desde 1536 cuando Manko Inca se refugió en el complejo, en la guerra contra los conquistadores, posteriormente los españoles utilizaron sus piedras para hacer sus casonas, y en 1559, se ordenó trasladar las andesitas para la construcción de la catedral.

 

Se sabe que aún en 1930, los vecinos del Qosqo, pagaban ínfimas cantidades de dinero a la Municipalidad a fin de llevarse las piedras de Saqsayhaman para construir sus viviendas; 4 siglos de destrucción en los que se utilizó casi todo el complejo como cantera para la reconstrucción de la ciudad del Qosqo.

 


Garcilaso Inca de la Vega, en sus Comentarios Reales escribió que: “Pasadas aquellas  tres cercas (de Saqsayhuamán) hay una plaza larga y angosta  donde había  tres torreones  en triángulo. Al principal de ellos que estaba al medio lo llamaron Muyuq Marca (Muyucmarca), quiere decir fortaleza redonda; en ella había una fuente de mucha y muy buena agua...”

 


                                                     MUYUCMARCA

 

Y ací conocían por las estrellas y cometas lo que avían de suceder...”  Felipe Guamán Poma de Ayala – Nueva Crónica y Buen Gobierno.

 

Con relación al torreón principal " Muyucmarca" hasta el día de hoy se ha especulado mucho sobre su función; recogiendo algunos comentarios extraídos de las Crónicas de la Biblioteca del Convento de Santo Domingo, corraborando con el relato del  Antropólogo e investigador Luis Enrique Tord, en su libro “Espejo de Constelaciones”, se presenta otra versión sobre la función de Muyucmarca:

 

En la novela “Espejo de Constelaciones”, del antropólogo e investigador Luis Enrique Tord, narra que “al estar escudriñando documentación en la Ciudad Imperial, se topó con un voluminoso expediente en el que intervenían encomenderos españoles que confirmaban la ubicación de sus casonas, sus dimensiones, así como las sucesiones que habían ocurrido desde 1534 hasta 1557, año en que estaba fechado el documento”.

 

Señala que “el motivo de esta registro era un litigio entre los vecinos y la Orden de Predicadores de Santo Domingo por el usufructo de una acequia subterránea de piedra que, venia desde la colina de Saqsayhuamán y que concluía en el Coricancha. Esta acequia atravesaba los solares de los litigantes y cada uno de ellos se sentía con derecho al agua.

 

Este litigio se mantuvo durante 5 años, hasta que los dominicos presentaron a un personaje  que le dio un giro decisivo, haciendo que además quedaran descritas en sus declaraciones, un ritual desconocido, el pensamiento Inca en relación con el cosmos, el significado de la organización urbana del Qosqo, la determinación de los calendarios, las fiestas y las decisiones sobre las campañas políticas y militares de los incas. Estas declaraciones ocupaban un expedientillo, adjuntado al expediente del litigio, rubricado por Don Juan Iñaca Sahuaraura, el último Quilla Huata Quipucamayoc, del Qosqo, Venerable personaje de 77 años, experto en el manejo de los quipus.

 

El Quipucamayoc, da un testimonio excepcional con relación a las funciones verdaderas y secretas que se realizaban en los recintos de la fortaleza de Saqsayhuamán. Es de lamentar que el Oficio de Iñaca haya pasado desapercibido para los historiadores del Incario, siendo su función casi inexistente en las crónicas, (Felipe Guamán Poma de Ayala sí se refiere a ellos denominándolos quilla huata quipoc, en el folio 361 de su Nueva Crónica y Buen Gobierno).

 

En su relato: Iñaca señala que dos veces al año –en junio, mes del Inti Raymi, cuando aparecen en el firmamento las Pléyades (Iñaca los llama Oncoy en su declaración); y en diciembre, mes de Cápac Raymi-, el Inca, el Willac Humo, cuatro consejeros de los Cuatro Suyos y el quilla huata quipucamayoc ascendían al Saqsayhuamán y se acomodaban en unos asientos de piedra alrededor del Muyucmarca, el gran estanque redondo de piedra enchapado en oro y plata en aquel entonces.

 

Aquí se realizaba uno de los rituales mas impresionantes y hermosos del que se tenga noticia. Narra Iñaca "el sobrecogimiento y respeto que embargaba al Inca y su cortejo cuando fijaban la mirada en aquel quieto espejo de agua de lluvia que colmaba el Muyucmarca donde se reflejaba nítidamente el esplendoroso firmamento andino..."

 

El Willac Humo, observando el estanque circular que reflejaba el firmamento zodíacal, señalaba la aparición, luego de su ocultamiento de meses, de los Siete Ojos de Imaimana Ñoarai Wiracocha, es decir, de las Pléyades de Luz parpadeante! Aquellas mismas divinidades que se adoraban en el Templo del Sol (en efecto, es la constelación que se aprecia en el dibujo Juan de Santa Cruz Pachacuti Salcamaigua del altar principal del Coricancha).  Divinidades que reposaban en aquellas aguas cuyo origen, dice Garcilaso de la Vega, los “indios no saben decir de donde ni por donde (vienen)”. Y agrega el mismo historiador “Entre el Inca y los del supremo consejo andaba secreta la tradición de semejantes cosas”

                                             

                                                    El altar del Coricancha

                                                                      con sus figuras  simbólicas

 

Luego Iñaca explica que el Willac Humo se detenía largo tiempo en la expectación de la Vía Láctea, aquel río sideral cuyas compuertas abría Illapa, el rayo, cuando quería.

 

En esas noches –cuenta Iñaca- se ordenaba el silencio absoluto de la Ciudad Imperial. En esa total quietud se recogía el cortejo, fija la mirada en la gran alberca que contenía en sus aguas, la configuración del cielo. Luego de detenida contemplación del lento desplazamiento sideral de las constelaciones, el Willac Humo, empezaba a describir sus vaticinios que,  Juan Iñaca registraba en un quipu de lana multicolor de vicuña.

 

Finalmente el quilla huata quipucamayoc se encargaba de precisar las fechas exactas del inicio de cada fiesta, fechas fijadas contando los días a partir de esa noche de la aparición de las Pléyades en el firmamento. Y procedía a un ritual tan trascendente como el anterior: a vaticinar los tiempos para siembras y cosechas, y describir por los aspectos de las estrellas, cómo se cernía la amenaza del granizo, las lluvias excesivas y las sequías sobre las Cuatro Regiones del imperio.

 

Todos aquellos augurios se fijaban en aquella escritura de nudos, pues de esas previsiones dependía la estabilidad, la vida misma del Reino. Y en aquella noche los Consejeros de los Cuatro Suyos, enterados tanto de los aspectos benéficos como de las advertencias acerca de las calamidades del futuro, procedían a proponer sus previsiones al Inca para, con su consentimiento, ordenar a toda la jerarquía del Imperio las medidas que debían adoptar los súbditos en el transcurso del año.

 

Luego de los augurios, los Huacarimachic –los que hacen hablar a las huacas- ingresaban al recinto del Muyucmarca y con invocaciones y cánticos, levantaban la compuerta que comunicaba el estanque del Huma qoyllor –“el agua de las estrellas”-, con el canal de piedra que descendía por las laderas de la colina e ingresaba por los interiores de los palacios de las calles, hoy llamadas Pumacurco, Nazarenas, Palacio, Herrajes y San Agustín, hasta llegar al Coricancha. Allí, una parte del agua llenaba el estanque octagonal del centro del patio principal y las cuatro fuentes de los extremos, deslizándose el resto al jardín sagrado donde aquel líquido cristalino, profético y celestial daba de beber a los animales y a las plantas de oro y plata” (que adornaban los jardines del Coricancha).

 

El agua era captada de manantiales en la parte superior de las montañas al norte donde existen también numerosos reservorios y llevada hasta el "Sayaq Marka" a través de un canal subterráneo construido en piedras y recubiertas con una capa de arcilla.

 

Todavía hoy se pueden aprecian en la superficie del Muyucmarca circular, los canales labrados para la conducción del agua; además, entre los anillos concéntricos se encuentran bases de 12 muros transversales pequeños que tenían una función especial; algunos “soñadores” denominan "reloj solar" al "Muyumarca". En estos últimos años también han aparecido numerosos "profetas o chamanes" practicantes de un seudo esoterismo o misticismo andino que suelen hacer creer a incautos y turistas que el eje de las bases circulares es un punto especial donde una persona puede "recargarse" con "energía positiva", y fuerza magnética y espiritual, y que además constituye un espacio fónico que produce ecos diversos de "buena vibración"...?

 

Luis Enrique Tord: comenta que en los días subsiguientes, el ardiente sol se “bebía” el agua hasta secar la fuente, retornando de esta invisible manera al seno divino del firmamento.

 

Tord describe que “de las ricas informaciones de Iñaca, quiero destacar una importante explicación que da a luz definitiva a cerca de los “adornos” que, aseveran ciertos cronistas, estaban dispuestos en las paredes interiores del Muyucmarca. Esos “adornos” eran en verdad las imágenes de oro y plata  de las constelaciones incas*. La descripción de alguna de esas imágenes -no de todas-, la adelanta Iñaca, y debo lamentar que no se extendiera más en ellas pues es obvio que no interesó en relación a los derechos de los dominicos sobre el agua del canal”.

 

Las figuras que describe Iñaca, se ajustan a las que recoge el historiados fray Antonio de San Agustín (1653). Este escribe que a Urcuquillay los Incas lo imaginaban como un carnero (vicuña) de muchos colores; a Catuchillay y Urcuchillay como a una oveja con un cordero (ciervo); a Chiquichinchay como a un tigre; (otorongo); a Machaguay como a una serpiente. Ni Iñaca, ni Calancha dan la representación de otras luminarias como –Pirua, Anchochinchay, Chacana (Cruz del Sur), Mamana, Mirco, Miquiquiray, Aucayoc, Catu Illa, Huacha-, y es una lástima, pues se hubiese tenido una aproximación más precisa de la iconografía del zodíaco.

 

Se colocaban las imágenes a lo largo de la pared circular, en línea con la constelación que les correspondía, calculando de esta forma, en diversas épocas del año, el desplazamiento de ellas, lo cual les permitía medir el tiempo anual y lunar, así como vaticinar los acontecimientos agrícolas y político-militares. Sorprende, que nunca se haya percibido la función excepcional de este recinto.

 

El cronista Pedro Cieza de León dice que a Saqsayhuamán “los naturales llamaron "Casa del Sol", y los nuestros "la fortaleza”, afirmación que repite casi textualmente Antonio de Herrera. No es de extrañar, por ello, que en otras versiones –como la de Pedro Sarmiento de Gamboa en su Historia Indica (1572)-, esta fortaleza fuera la “cabeza” de la ciudad sagrada, pues dicho símbolo representaba iconográficamente la cúspide de la forma emblemática del Qosqo que era la de un puma con cabeza de halcón –huamán- por donde el hombre se comunicaba mediante la intuición con lo supracelestial. El Muyucmarca venía a ser pues el agujero (Ojo) por el que se unía el ser del Tahuantinsuyo a la totalidad del Universo,  del sacro Hananq Pacha.

 

Función similar a la del gran Muyumarca de Saqsayhuamán cumplían otros estanques redondos de menores dimensiones en las demás provincias del Imperio. Aquellos recipientes circulares  de piedra, erróneamente designados como “morteros”, no eran más que fuentes transportables para los espejos de agua de lluvia que usaban para sus “lecturas siderales” los quilla huata quipucamayoc provinciales.

 

 Luis Enrique Tord, termina su relato señalando que: “desde que conocí este expediente, no he dejado de sospechar que fue Iñaca quien, mientras vivió, siguió abriendo subrepticiamente, al menos dos veces al año, las perdidas compuertas del Muyucmarca. Gracias a él se deslizaban por el secreto canal subterráneo las aguas de lluvia que corrían hasta el convento de Santo Domingo. Allí anegaban la huerta donde antiguamente había florecido un riquísimo jardín de metales preciosos regados con aquella agua de constelaciones de estrellas. Agua que, para Juan Iñaca Sahuaraura, el último quilla huata quipucamayoc, siguió siendo sagrada, profética, celestial.

CELEBRACIONES aNDINAS

3 de Mayo, 2007, 16:58

Por @ 3 de Mayo, 2007, 16:58 en General

ORÍGENES MÍTICOS DE LA FIESTA ANDINA DE LA CRUZ   DEL   SUR   O   CRUZ DE MAYO

Por: Luciano Willak Jankani /CPN.

 

En el año 2634 a.C. el emperador chino  Hwag-ti mandó construir una carroza que señalaba siempre al Sur donde se encontraban sus enemigos, así es como nace la Brújula. Muchos años después, los occidentales se apoderaron de este invento, afirmando, sin fundamento, que la brújula señalaba el Norte.

 

El Arquitecto Carlos Milla Villena, heredero del saber Ancestral de los antiguos Amautas del Tahuantinsuyo, señala  que la versión que se nos inculcó desde nuestra primera infancia en los Colegios y Universidades de que el Norte está arriba… es falsa, ya que en realidad el polo Sur es que esta arriba.

 

Los Amautas del antiguo Tahuantinsuyo tenían una clara concepción de esta verdad y la prueba está representada en el Templo del Coricancha que nos dejara el cronista Pachacuti Salcamayhua (S. VI). Allí  vemos al sol saliendo por el Este;  la Luna Nueva saliendo por el Oeste, el Sur está arriba, representado por cuatro estrellas y el Norte abajo. El cronista llamó a esta cruz "Chacana", que quiere decir puente o escalera (del mundo espiritual con el terrenal).

 

La constelación de la Cruz del Sur, representada por cuatro estrellas, que ocupan el centro  de nuestro Polo Austral, también dio origen al nombre del Tawuantinsuyo (cuatro caminos), siglos antes de la vigencia Inca, en la ciudad sagrada de Tiwuanacu en el tiempo del gran Huyustus, Señor de todo el Mundo que dividió el Imperio en Collasuyo, Omasuyo, Chinchaysuyo y Contisuyo

 

El Arquitecto Milla, afirma que en el desierto del Chao, entre Virú y Santa, al norte del Perú, se encuentra un petroglifo que representa la constelación de la Cruz del Sur, asociado a un yacimiento pre-cerámico con más de 6,000 años de antigüedad.

 

La representación de la Cruz del Sur también se encuentra en el centro de la Portada del Sol de Tiwuanacu; en el Lanzón de Chavín y en la forma de la galería cruciforme que lo alberga; en el altar de la ciudadela de Chan Chan de la época Chimú, así como en la representación de tejidos, cerámicos Pre - Inca e Inca, también en los innumerables simbolismos esparcidos en el continente. En tal sentido evidenciamos que mayor trampa histórica que nos dejaron los invasores hispánicos, es él habernos ocultado nuestro culto a la constelación de la Cruz del Sur, que cuenta con más de 4,000 años de antigüedad.

 

La Fiesta de las Cruces que se celebra este 3 de mayo en el mundo Andino, es la fiesta religiosa más antigua del mundo,  lamentablemente, debido a la  “Edad de Sombras” por la que estamos atravesando, el saber antiguo se va olvidando, perdiendo, profanando... y que sin embargo, silenciosamente mediante el “sincretismo” religioso,  los “Sacerdotes”, logran preservar este milenaria ceremonia.

 

Los invasores hispanos traen una cruz que guarda similitud geométrica formal con la Cruz cuadrada y la Cruz del Sur (llamada Chacana, en su síntesis) que es nuestra cruz andina. Aprovechando esta coincidencia plagian el símbolo de la Chacana afirmando que nuestras cruces y la cruz cristiana simbolizan por igual a su religión mediterránea, y con este engaño, típico método colonialista, lograron dominar al habitante andino, ideológicamente... solo en parte...

 

La Chakana, es una cruz cuadrada con los bordes escalonados cuyo centro forma un vacío que  representa a la Divinidad y lo que lo rodea  su creación; la Chacana esta dividida en cuatro reinos con tres escalones cada uno, significando los tres mundos: ukupacha (subsuelo), kaypacha (superficie) y hananpacha (cielo).

 

Los Extirpadores de Idolatrías se las arreglaron para suplantar la milenaria fiesta andina de la Cruz del Sur con una seudo celebración cristiana que denominaron Cruz Velakuy, fiesta de la Vera Cruz o Cruz de Mayo.

 

Nuestra cruz de estrellas, símbolo material de la Verdad de una cultura cósmica, no tiene nada que ver con la exótica cruz que trajeron los invasores pero...

El Cronista alemán Pierre Honoré relata en su libro “La Leyenda de los Dioses Blancos” lo siguiente: "En Cuzco los hombres de Pizarro visitaron un templo rodeado de un laberinto. Cuando al fin llegaron a una reducida cámara revestida de losas negras, vieron contra la pared del fondo, encima de una pequeña plataforma, la figura de un hombre. Entonces todos los soldados que se encontraban allí, se arrodillaron e hicieron la señal de la cruz". ¿Qué fué lo que vieron esos hombres?

 

Remontándonos en la noche de los tiempos  míticos andinos, en los antiguos calendarios helio lunares, encontraremos que el AIMORAY o “Chacana Raymi” es la fiesta de la Cruz en Mayo.

 

Para algunos poblados del antiguo Perú, el 3 de mayo es el Año nuevo Andino; Cieza de León recoge en sus crónicas la Leyenda de que Pachacamac, después del diluvio, repobló la tierra enviando cuatro estrellas, dos machos y dos hembras. Igualmente Cristóbal de Molina, escribe que: Al llegar el mes de Mayo sacaban procesionalmente dos llamas de oro y dos de plata y que repetían estas acciones en memoria de un tiempo viejo…

 

Estos datos etnohistóricos enlazan la mitología de las Llamas Celestiales de la Vía Láctea con las cuatro estrellas de la Cruz del Sur, dos de las cuales son de primera magnitud estelar -de oro- y dos de magnitud inferior -de plata-. Estas cuatro estrellas fueron cuatro Huacas o puntos sagrados que se colocaban en los cuatro puntos cardinales de las Principales Ciudades.

 

En la Mítica Ciudad de Santa Fe de Jatun Xauxa (Jauja), el antiguo culto a la constelación de la Cruz del Sur, aún se  sigue celebrando hoy en día.. es así que algunos campesinos este 2 de mayo en la noche, “suben” en peregrinación hacia la Cruz de Huancas; otros grupos “bajan” portando sus cruces andinas hacia las capillas de las cruces de los antiguos barrios de La Libertad, La Samaritana, Huarancayo, Cruz de espinas... Cuando los españoles fundaron sus villorrios, “adoptaron” la antigua celebración de la cruz ,  transformándola en una fiesta católica de la  “Cruz del Barrio” .. La Asociación más antigua es la del barrio de La Libertad, fundada en 1871; le siguen en antigüedad la del barrio de Huarancayo, que se fundó en 1928 y la de la Samaritana, que data de 1934.

 

Feliz o lamentablemente, la esencia Andina de la celebración de la Cruz de mayo llegó a perderse en la ciudad, transformándola en celebración del “carnaval jaujino” que se celebra en febrero. El narrador Jaujino Pedro Monge señala que “En Jauja hispana, se puede decir que los Carnavales se han hecho para los barrios y que los barrios son obra de los carnavales. Cada barrio ha surgido bajo el signo de la alegría, de la música y la danza, con su capilla, su “monte” y su “pandilla”.

 

Sin embargo, las tradiciones ancestrales no llegan a perderse por completo... algunos pobladores de distritos jaujinos alejados, mediante un sincretismo con la religión católica, aún celebran la antiguan  “Fiesta de las Cruces”, AIMORAY o “Chacana Raymi”.

 

La Cruz del Sur flamea en los estandartes de Brasil, Nueva Zelanda y Australia y en este Milenio será también símbolo central en la bandera de Amerindia, cuando se reintegren en un solo Estado todos nuestros países andinos que conformaron antiguamente la confederación del Tawuantinsuyo.

 

Hermanos Andinos feliz celebración de AIMORAY o “Chacana Raymi”.

 

Bibliografía:

Arquitecto Carlos Milla Villena

René Guénon

Beatriz Ontanela

E-mail: intisuyo3@gmail.com -

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